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Clase I – Guardar la esencia de lo que es la iglesia

Clase I – Guardar la esencia de lo que es la iglesia

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Clase I Guardar la Esencia de lo que es la Iglesia (1)

Clase I de niños

Ministerio de Niños

Iglesia Cristiana Mega Zoe

Tema: Guardar la esencia de lo que es la iglesia

I Objetivos

Que los niños aprendan que:

a) La iglesia somos nosotros, somos en la tierra lo más preciado y amado por Dios.

b) Debemos cuidar el buen testimonio para que así otros conozcan de las grandezas de Dios.

c) Debemos velar y cuidar esta esencia, para que nadie dañe la iglesia.

II Lectura bíblica:

Hechos 2:42-47

III Versículo:

2 Timoteo 2:19

IV Desarrollo de la clase:

Iglesia- ¿Qué entiendes por esta palabra? O ¿qué significa iglesia para ti? (Dejar a los niños expresen lo que creen que significa, iglesia)

Iglesia significa: Asamblea, congregación, reunión.

En esencia, la iglesia es la comunidad de todos los creyentes del nuevo testamento que han sido unidos por el lazo de la fe y de la acción regeneradora del Espíritu Santo, de una manera vital, a Jesucristo.

(Maestro) ¿Alguien sabe dónde y cómo se fundó la iglesia?

Pues vamos a viajar a la Biblia:

Los que fueron evangelizados luego de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, fueron los discípulos de Jesús.  Ellos que tenían las enseñanzas frescas en todo su ser, fueron evangelizando a otros; lo hacían oralmente, nosotros tenemos la Biblia.  Pero sucede algo, que la iglesia de hoy en día no es la iglesia que Dios quiere. ¿Saben porqué?  La iglesia de hoy en día ha ido tomando una forma equivocada a la iglesia que se fue levantando en Hechos.  La iglesia de hoy en día tiene imágenes, ídolos; se fueron levantando conforme a las teorías del hombre (de sus pensamientos).  Todo esto está fuera de lo que es la iglesia del Señor Jesucristo.  Por eso tenemos que guardar, cuidar la esencia, lo puro de lo que es la iglesia.

El evangelio es sencillo, es vivir una vida santa, pero el hombre lo ha complicado.  Para saber si somos iglesia conforme a lo que Dios quiere, debemos de cumplir los 4 pasos.

Cuatro prácticas principales de la Iglesia primitiva. (Leer vers. 42)

1. Perseverancia- es la prueba de la realidad

Enseñaban a otros la palabra, evangelizaban, hablaban lo que Jesús hizo por nosotros para que siguieran los pasos del Maestro.

Ahora nosotros tenemos la Biblia, y nos es necesario leer el Nuevo Testamento

2. Comunión- La comunión es el deseo de los nuevos creyentes, es el sentimiento de estar separado el mundo y más cerca de Dios y de los creyentes.  Comunión con los que tienen el mismo propósito.  Pero hoy día se ha perdido la verdadera comunión por que se impone lo de uno y para estar en comunión hay que estar en paz. Se ha cambiado la comunión por el chisme y la contienda, en vez de tener comunión hay enemistad.  La comunión se ha perdido porque se vive solo para uno, por el ego, la satisfacción. El que tiene comunión no busca que se le atienda, sino servir, amar y proteger a otros.  Si tengo comunión con Dios, le soy fiel a mi iglesia, a la pastora. (Mega Zoe)

3. Partimiento del Pan- Es la cena común o santa cena de la iglesia.

4. Oración – Adoración y servicio.

En la Biblia nos habla que hay doctrina que no debemos desecharla. Se desecha por la soberbia y porque no se ha muerto a uno.  La iglesia no es lugar para limpiar conciencia, es el lugar de los santos que se preparan para irse con Él.

Y llegó temor sobre toda persona (vers.43)  Cuando la iglesia se fue levantando cayó temor sobre todo Jerusalén, por las maravillas y reverencia a lo que era la iglesia.  La Iglesia es quien mueve ese temor a los demás, por nuestro testimonio.  Un Temor de no ser descalificados, por no haber hecho el camino que nos toca hacer.  Hoy en día, ¿qué está pasando?  Lamentablemente no se mueve ese temor, por el testimonio de los que se congregan.  (Mal testimonio, mal comportamiento)  De cada palabra que sale de nuestra boca daremos cuenta a Dios. Al convertirnos tenemos acallar nuestro corazón y someternos a Dios.  Pero para esto tiene que estar en nosotros el Espíritu Santo de Dios.

La gente vio a los apóstoles hacer milagros y el que los veía, sentía maravilla y asombro.  Grandes milagros con grandes señales. (ver.43)  Como Iglesia hay que contar a otros de las señales y prodigios.  Estas señales daban la dirección, enseñaban.  Ellos se reunían continuamente porque tenían sed, querían señales y prodigios; tenían todo en común. (vers.44)  Lamentablemente la iglesia de hoy (2010) no le interesa el estar congregado continuamente y menos tener las cosas en un fondo común.

Vendían sus propiedades y bienes (ver.45)  Ellos se convirtieron de una forma que no les importó nada, y vendían sus cosas y ayudaban al necesitado.  Lástima que los que tienen conversaciones hoy día no tienen deseo de tener comunión unos con otros.  Hay que guardar la esencia de este evangelio.  Esa comunión no era que se tomaba al pueblo de tonto, sino que se manifestaba una unidad de corazón e interés hermoso por el otro.

Hoy se trabaja mucho por uno, no se puede vivir para tener comunión con otros por la sobrecarga de trabajo y por tal razón se ha detenido el evangelio.  ¿Qué será de nuestra descendencia?  Tenemos que trabajar para nuestra descendencia para que conserve la esencia (lo verdadero) de este evangelio.

Ese egoísmo natural de esa condición caída del hombre en aquel pueblo quedaba absorbido por la plenitud de amor que había sido engendrada por el sentimiento del amor divino.  Cuando se ama la obra se ama aunque nadie lo entienda. ¿Qué somos como Iglesia?  Ellos vendían sus propiedades y bienes y lo distribuían al necesitado.  Todo lo tenían en común, ni se pasaban de listos, había confianza, pureza, no estaba escrito, ni por obligación externa, sino en la conciencia de lo que ellos eran, íntegramente para Cristo.

Cuando uno conoce a Dios no hace locuras sino que llega el temor.  Somos enriquecidos por El con una bendición grande. Tenemos el favor de Dios en nuestras miserables vidas, porque éramos pecadores.  Tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos, solo así dejaremos de verles las faltas.  Cuando somos llenos del Espíritu Santo se da lo que se tiene que dar, no de lo que sobre. La avaricia no viene del Espíritu Santo.  Un verdadero cristiano no podría soportar poseer demasiado cuando otros tienen demasiado de poco.

Perseverando unánimes (ver 46)  Amamos el estar en el templo y aún afuera amamos lo mismo. En Hechos se puede ver cómo la iglesia de Señor Jesucristo se fue formando.  Se reunían en los hogares de hombres piadosos.  La conversión es que somos transformados y aún nuestras casas son transformadas.  Dios a veces está en la vida de algunos pero en las casas no está, porque hablan malas palabras.  El buen Testimonio de nuestra conversión a Cristo también es en nuestra casa.  La vida doméstica de ellos era que partían el pan, comían juntos con alegría y sinceridad de corazón.

Lamentablemente hoy en día las iglesias han llegado al extremo de que ya nadie comparte el pan con el necesitado. ¡NO SE HACE!  El gozo de su salvación (a los hermanos de Hechos) rebosaba en cada detalle de la vida, aún en lo terrenal llenándolo todo.  Aún en lo doméstico se tiene que mover la gloria de Dios, porque somos creyentes.  Fuimos sacados y librados del poder de las tinieblas y trasladados al reino del amor del Hijo de Dios.  El que comparte sabe que fue trasladado, el que está en tinieblas no comparte.

Hoy tengo que decir: “Me voy a desprender de la tacañería y voy a dejar de llorar tanto diciendo que no tengo”.  Como no queremos dar siempre se dice, no tengo no tengo, por eso estamos bien lejos de la esencia de la iglesia.  La naturaleza de la fe cristiana es tan inevitable que exista el odio del otro por habernos convertido (Lucas 6:26)  El ser popular no te va a llegar a más gente, sino que interrumpe lo que uno tiene que hacer.  (Mateo 10:22-23)  Tenemos que perseverar hasta el fin para ser salvos.

Ellos comenzaron a ser aborrecidos y perseguidos por todos y tuvieron que huir a otras ciudades.  La iglesia fue dispersada pero a donde fueron llevaron la esencia de lo que era la iglesia. (vers.42)  Había conversión y Dios añadía a la iglesia los que iban a ser salvos.  El buen testimonio en alguien es cuando se ve la santidad, integridad, búsqueda de Dios.  Ellos tenían buen testimonio y cuando hacían el llamado a alguien, se veían obligados a convertirse también.  Nos hace falta ese atrevimiento.

Esa adicción y elección del Señor Jesucristo a la vida de estos hombres (a nosotros mismos) no les quitaba la responsabilidad humana.  En la forma de pensar, la iglesia cristiana es una institución divina no humana, lo santo es divino.  La iglesia estaba fundada y controlada por Dios.  Su ciudadanía estaba en el cielo y no en la tierra. Sabiendo que los principios y leyes procedían de lo alto.

Hoy en día se vive para trabajar y poseer y se ha olvidado de estos principios.  Las reuniones de los creyentes (ellos) eran para los creyentes, no para los impíos.  ¿Cómo lo hacían? Se reunían para las enseñanzas y por su buen testimonio los impíos se convertían y cuando éstos llegaban a la iglesia ya eran convertidos.  Hoy no se evangeliza así, sino se invita pero como no hay buen testimonio, no hay esencia, no se convierten.  El afecto se ha perdido, tengo que amar al que se convierte y tengo que estar pendiente.  Si se convierte es parte mía por eso lo amo.  Si en todo nuestro ser este Dios cuando nos encontramos a las personas testificamos con nuestro rostro, existencias, testificando que hay un amor.  Entonces otros querrán de eso, se convertirán.

La congregación es la unidad Divinamente ordenada en la tierra, por medio de Dios.  Los Apóstoles eran los que fundaban y levantaban las iglesias.  Entonces ¿Cómo podemos definir iglesia?  Es la que se levanta con poder y fuerza, la que ama, testifica y toma al hermano como parte suya.  Guardemos la esencia de lo que es la verdadera iglesia que el Señor Jesucristo quiere que seamos. Así nuestra descendencia no perecerá.

Sugerencias: Esta clase durará por lo menos 2 días para que haya un buen aprendizaje.

Tarea: Colorear una lámina de una iglesia y que ellos dibujen a la congregación (hermanos).

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