page title img

Estudio 1051 – Al temer a Dios nos va bien – Eclesiastés 5:1-7

Estudio 1051 – Al temer a Dios nos va bien – Eclesiastés 5:1-7

Print Friendly

Estudio 1051

IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE EST. BÍBLICO #1051 – IGLESIA EN LAS CASAS

PASTORA EDITH CRUZ SEMANA 1 @ 7 OCTUBRE DEL 2019

Tema: “Al Temer A Dios Nos Va Bien” Eclesiastés 5:1-7

Por instinto el ser humano es religioso. Pero, no es necesariamente bueno. En todo momento es malo. Piensan los hombres que con la religiosidad pueden ocultar la necesidad de su salvación, siendo ésta un regalo de Dios. ¡Con la religiosidad se hace un ritual externo sin una realidad interna! Por ser el hombre vanidoso es que busca esconderse detrás de una vida de religiosidad vacía.

  1. Consejos dados por Salomón para guardarse del formalismo y de la exterioridad cuando se trata de una relación con Dios.
  2. “…más tú, teme a Dios.”(Vs.7) ¡Te irá bien!
  3. Salomón aconseja mirar bien los pasos que se van a dar cuando se va a ir a la casa de Dios (Vs.1).
  4. Es estar pendiente a toda reverencia en general.
  5. Este versículo es muy específico en cuanto a estar más dispuesto a aprender en la casa de Dios que a ocuparse allí en hablar un montón de palabras imprudentes.
  6. Las promesas apresuradas son sacrificio de necios (Vs.2-3).
  7. Salomón nos lleva prudentemente y con toda reverencia a la casa de Dios para que veamos cual es nuestro deber allí, después de habernos apartado del mundo al ver su vanidad.
  8. ¡Los desengaños con las criaturas nos ayudan A LEVANTAR LA MIRADA HACIA EL CREADOR!
  9. ¡En la Palabra de Dios y en la oración hay bálsamo para todas las heridas!
  10. Aquí, en estos versículos, Salomón nos encarga a comportarnos debidamente en la casa de Dios.
  11. A cuidar nuestra conducta en ella, a un acercamiento en actitud de obediencia para oír.
  12. (Vs.2) Cuando se adora se debe evitar la imprudencia en las oraciones, en las promesas.
  13. En la presencia del Todopoderoso (en el culto) no es el lugar donde hablar de manera precipitada (rápida) o compulsiva (con impulso).
  14. El hecho de que Dios es infinitamente alto (está muy por encima del hombre), igual que lo es el cielo sobre la tierra, eso debe enseñar al hombre, ¡a refrenar sus palabras cuando se acerca a Él!
  15. Su infinita majestad y grandeza exigen de la humilde criatura una reverencia interior y parquedad (sobriedad, moderación) de palabras.
  16. (Vs.3) Así como las muchas preocupaciones estropean el descanso de la noche, así también las muchas palabras oscurecen el sentido de la expresión.
  17. Una mente hiperactiva puede producir palabrerías, un torrente de palabras muchas veces necias, ¡incluso en la oración!
  18. Alexander Pope dijo: “Las palabras son como las hojas, que donde más abundan menos fruto se puede encontrar.”
  19. (Vs.4,5) En el asunto de hacerle votos o promesas a Dios, la honestidad sencilla demanda que se paguen tales votos sin tardar.
  20. ¡A Dios no le sirve de nada el insensato que suelta una tormenta de palabras, pero que luego no cumple!
  21. Por tanto el consejo es éste: ¡CUMPLE LO QUE PROMETES!
  22. El voto es atadura (Deuteronomio 23:22).
  23. Sólo con su fiel cumplimiento se suelta uno de él.
  24. (Vs.5) Si no piensas cumplir, ¡empieza por no prometer!
  25. Salomón conocía la facilidad con la que el hombre se compromete con Dios cuando se encuentra en situaciones desesperadas y apuradas. ¡Cuántas veces habrán dicho: “Oh, Señor, si me sacas de ésta, te serviré toda mi vida.”!
  26. Es fácil olvidar prontamente esa promesa cuando se terminó el problema que enloquecía.
  27. También, en el momento de alegría espiritual, es muy fácil hacer voto de dedicación, de misiones, de ayudas, de trabajar en la obra, etc.
  28. Dios nunca le ha pedido tales votos al pueblo, ¡Él pone el querer como el hacer en la persona!
  29. (Vs.6) No dejes que tu boca te lleve a pecar quebrantando tus votos.
  30. Y no intentes excusarte delante del mensajero de Dios diciendo que fue ignorancia y que realmente no quisiste decir eso que dijiste.
  31. Haciendo así afrentamos a Dios, porque Él no se complace en los insensatos.
  32. Porque, nos hacemos daño a nosotros mismos, al incurrir en el castigo correspondiente.
  33. ¡No sirven las excusas!
  34. ¿Por qué decir cosas que de seguro Le van a enojar?
  35. Esto hará que, inevitablemente, Él obstruya, frustre y destruya todo lo que intentes hacer.
  36. (Vs.7) En las palabras dichas, como de la misma manera que existe una tremenda irrealidad en la abundancia de sueños, ¡precipitadamente hay vanidad y ruina!
  37. Salomón nos dice que lo que debemos hacer es, ¡TEMER A DIOS! “…más tú, teme a Dios.”
  38. ¡Es el temor de incurrir en esta falta en desagrado del Todopoderoso! Amén.

Attachments

Share it: