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Estudio 1055 – Servir al Hijo de Dios – Lucas 8:1-3

Estudio 1055 – Servir al Hijo de Dios – Lucas 8:1-3

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Estudio 1055

IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE EST. BÍBLICO #1055- IGLESIA EN LAS CASAS

PASTORA EDITH CRUZ SEMANA 29 OCTUBRE @ 4 NOVIEMBRE DEL 2019

Tema: “Servir Al Hijo De Dios” Lucas 8:1-3

Por “mi Señor” preguntaba María Magdalena, cuando estuvo en la tumba de Jesús, el domingo por la mañana (Juan 20:13). Los ángeles que estaban allí le preguntaron: Mujer, ¿por qué lloras? Y ella les dijo: “Porque se han llevado a “MI SEÑOR”, y no sé donde le han puesto.” Jesús era su amado Señor y, ¡servirle era lo que ella quería, aunque le parecía que Lo habían robado! ¡SERVIR A DIOS EN NUESTRA REALIDAD ES LO QUE DEBE SER! El Señor no es un amuleto para que las cosas me salgan bien; no lo busco para que Él me resuelva mis problemas y mis asuntos. ¡ÉL ES PARA SERVIRLE! (Lucas 8:3) ¿De qué manera tú le sirves a Él? ¿Qué haces tú por Él? ¿Lo sigues para servirle? María iba a la tumba a ungir Su cuerpo con toda su pasión y amor. La mayoría de las personas hacen las cosas rapiditas, sin ponerle peso, ni mucho corazón. ¡Hay que entregarse de toda el alma para hacer todas y cada una de las cosas que hacemos sirviendo al Señor!

I. María era de las mujeres que habían sido sanadas por el Señor de espíritus malos y de enfermedades (Vs.2,3).

A. Ella era María Magdalena, de la que habían salido siete demonios.

1. No creo que ella, María Magdalena, sea la mujer pecadora mencionada en Lucas 7:37, ni tampoco sea la mujer que fue sorprendida en adulterio Juan 8:3,4.

2. Puedo sí creer que María Magdalena y las demás que con ella seguían y servían a Jesús fueron mujeres liberadas y que amaban a Jesús por Su grandeza como Dios.

3. El error se ha originado confundiendo algunos a esta mujer con el caso triste de una persona poseída por el demonio y que conscientemente alberga la impureza diabólica. O suponiendo otros que los demonios le vinieron como castigo por su maldad, cosa para lo cual no hay fundamento bíblico alguno.

4. Nadie puede decir que ella era una mujer de maldad, sino tan simple, fueron las influencias demoníacas que estuvieron sobre ella.

5. Su caso había sido uno lamentable, pero no uno criminal.

6. Consideremos que entre los discípulos de Cristo, ¡nadie había sido tan amoroso y con tanta fidelidad a su amado salvador como ella!

7. Eran las cosas que atormentaban a aquellas personas, eso era común en ese tiempo; y de entre algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos, ella había sido una: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios (Vs.2).

8. Al encontrarse con Jesús, ¡fue una mujer libre, ya no había demonios que la torturaran, era totalmente libre! ¡Cristo el Señor la libertó!

9. Ella podría decir: “¡Él quitó este tormento de mi vida, ahora puedo vivir en PAZ y con gozo! “Pues entonces, a Él tengo que amarlo con todas mis fuerzas.”

10. ¡Es así, entre los discípulos de Cristo nadie mostró tanto amor y tanta fidelidad como ella!

11. El dominio e influencia demoníaca sobre ella había sido siete veces. ¡Y de todo eso el Señor la libró!

12. ¡Fue libre de los tormentos, eso le hizo feliz, perdonada!

13. Todo el tiempo en que tendría a Jesús al frente de ella diría: “Lo amo, amo, amo!” ¡Y ese amor la llevó A SERVIRLE!

14. ¡De todos los tormentos, por Cristo somos liberados! Pero si luego de la liberación se ve en la persona que todavía alberga impureza diabólica, eso quiere decir que no es verdad que ha sido libre.

15. ¡Magdalena, sí fue liberada maravillosamente!

16. Ella era una mujer atada por Satanás, ¡y se le apareció el gran Jesús a su vida!

17. Entonces, le queda a ella reconocer de Jesús: Sus misericordias, Su amor y Su entrega. El Maestro TODO LO HIZO ¡con gran entrega y con Su gran amor!

18. ¡María Magdalena lo vio, lo vio, lo vio! ¡Y de ahí nació la pasión de amarlo y servirle! ¡Fíjate si tú lo has visto! ¡Tú sabes si hay o no hay en ti pasión para servirle!

19. Las mujeres como ella le servían al Señor Jesús con sus bienes. ¡Allí estaban, al pie de la Cruz y al lado de la tumba, ellas lo seguían desde Galilea! Lo conocían a Él y conocían, ¡Sus pisadas!

20. Nunca más María Magdalena dejó que aquellos demonios la volvieran a visitar; pues todo el tiempo ella agradecía al Señor por su liberación y su paz. Y por esa razón, ella, ¡Le seguiría a donde Él fuera!

21. ¡Jesús es Dios! ¿Le sirves a Él o albergas en tu vida la impureza diabólica? ¿Has sido tú liberado por Jesús y serás agradecido? ¿Le seguirás y servirás como lo hizo esta mujer, María Magdalena? Amén.

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