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Lección 17: Mateo 5:14-16
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Iglesia Cristiana Mega Zoe

Estudio Bíblico Del  Nuevo Testamento

Libro: Mateo

 

Lección 17: Mateo 5:14-16

 

1.     Vosotros sois la luz del mundo.

2.     Siendo este el título distintivo que el Señor se aplica a   mismo (Juan 8:12; 9:5), ahora lo aplica a los discípulos en el sentido de que  ellos brillan con la luz que Él les da en el mundo, virtud de su Espíritu que habita en ellos.

3.     Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo. (Juan 9:5)

4.     Cuando Jesús mandó a sus seguidores que fueran las luces del mundo, les pedía que fueran como Él mismo, ni más ni menos.

5.      Cuando Jesús  dijo estas palabras estaba usando una expresión que les resultaría familiar a los judíos que la oyeran por primera vez.

6.     Ellos llamaban a Jerusalén  “una luz para  los gentiles” y a un famoso rabino le solían llamar “una lámpara de Israel.”

7.     Así que la forma en que usaban los judíos esta expresión nos da la clave de como la usó Jesús.

8.     De una cosa estaban los judíos completamente seguros: ninguna persona encendía su propia luz.

9.     Jerusalén era sin lugar a duda una luz para los gentiles pero había sido Dios el que había encendido la lámpara de Israel.

10.   La luz que brillaba en la nación o en la persona piadosa era una luz prestada.

11.   Jesús es la fuente de luz; los cristianos son el reflejo de Su Luz.

12.   Su función es brillar para Él, así como la luna refleja la gloria del sol.

13.   Observemos también, que aún cuando las dos figuras: de la sal y la luz del sol expresan la misma función de los cristianos; o sea, la de ejercer su bendita influencia sobre sus semejantes, ambas figuras son  presentadas en un aspecto distinto.

14.   La sal opera internamente en la materia con la cual se pone en contacto; la luz del sol opera externamente, irradiando todo lo que toca.

15.   Por lo tanto, los cristianos se presentan cautelosamente como “la sal de la tierra”, con referencia al género humano con el cual se mezclarán; pero la  “luz del mundo” se menciona con referencia a la vasta y variada superficie que siente la radiación de su fructífera y alegre influencia.

16.   Debemos brillar con el reflejo de Su luz.

17.   El resplandor que se advierte en la vida cristiana viene de la presencia de Cristo en su corazón.

18.   El cristiano es objeto de observación por parte de todos.

19.   Unos le admiran, les alaban, se regocijan en ellos y otros tratan de acabar con ellos.

20.   Como luces en el mundo, están puestos para iluminar y dar luz a otros.

21.   Deben estar siempre sobre el candelero.

22.   Al ser Cristo el que ha encendido estas luces, no deben quedar escondidas bajo el almud.

23.   El evangelio es una luz tan fuerte y comporta tanta evidencia de mismo que, como una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder, sino que ofrece claras pruebas de que procede de Dios.

24.   Es lo propio de una luz en primer lugar y principalmente está  para que se vea.

25.   Las casas de Palestina eran muy oscuras, con solo una ventana circular de medio metro de diámetro. La lámpara  era como una salsera llena de aceite y con una mecha. No era fácil encender una lámpara cuando no había ni cerrilla. Normalmente la lámpara se ponía en el candelero o soporte, que en muchos casos era tan solo un soporte de madera toscamente tallada; pero cuando la gente salía de la habitación   por seguridad quitaban la lámpara del candelero y lo ponían debajo de un cajón de arcilla de medio grano para que siguiera ardiendo sin riesgo hasta que volviera alguien.  El deber primario de la luz de la lámpara era que se pudiera ver.

26.   El cristianismo es algo que se tiene que dejar ver.

27.   Alguien dijo: “No puede haber tal cosa como un discipulado secreto; porque,

 o el secreto acaba con el discipulado o el discipulado con el secreto.”

28.   Nuestro cristianismo tiene que ser perfectamente visible a todo el mundo.

29.   Un cristianismo cuyos efectos no salen de las puertas de la iglesia no le sirve a nadie gran cosa.

30.   Debería ser más visible todavía en las actividades normales y corrientes: (juegos- baloncesto)

31.   En el lenguaje cotidiano que usamos y en lo que leemos cada día, cuando servimos a los superiores, la forma de practicar un deporte, la forma de encargar una comida en un restaurante o la forma de tratar a los empleados.

32.   En la escuela, en la fábrica, la consulta médica, la cocina exactamente lo mismo que en la iglesia.

33.   La luz del mundo, no dice la luz de la iglesia.

34.   La luz es un guía.

35.   En cualquier vía podemos ver una serie de luces que marcan el camino que deben seguir los aviones para su seguridad.

36.   Lo difícil que resulta transitar por las calles de la ciudad cuando hay un apagón.

37.   Una luz es algo que facilita el camino.

38.   Así que un cristiano debe indicarles el camino a los demás.

39.   Es obligatorio que seas un ejemplo.

40.   El mundo necesita hombres que sean focos de bondad.

41.   Si alguien propone algo dudoso y no hay quien se oponga, se hará; pero si hay alguien que es luz no se hará.

42.   Es el deber del cristiano adoptar la posición que luego secundara  al hermano más débil.

43.   Una luz es a menudo “una advertencia”.

44.   A menudo se usa la luz para advertir de un peligro que acecha más  adelante.

45.   Algunas veces el cristiano tiene la obligación de presentarles a los demás la necesaria advertencia.

46.   Así alumbre vuestra luz a los hombres para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

47.   Las buenas obras del cristiano tiene que ser no sólo  buenas sino también atractivas.

48.   Tiene que haber un cierto encanto en la bondad cristiana.

49.   La tragedia de mucho de lo que se considera bueno es que tiene un elemento de dureza y de frialdad y de austeridad.

50.   Hay una bondad que atrae y una bondad que repela.

51.   Hay un cierto encanto en la verdadera bondad cristiana que la hace encantadora.

52.   También tenemos que notar que nuestras buenas obras deben atraer la atención no a nosotros, sino a Dios.

53.   La bondad que es consciente, que llama la atención a sí mismo, no es la bondad cristiana.

54.   Moody decía: “Moisés no sabía que le relucía el rostro.”

55.   Cuando unos jóvenes le dijeron  que habían estado en una vigilia, le dijeron “¡Señor Moody, vea como nos brilla el rostro!”

56.   Mientras las personas estén pensando en las alabanzas, las gracias y el prestigio que obtendrán por lo que han hecho, no han empezado todavía a recorrer el camino cristiano de veras.

57.   La gloria es a Dios; es lo único que Dios no da a otro (Is.42:8) porque su gloria consiste en ser el único creador y Salvador.

58.   Por eso, la mayor gloria de nuestra luz consiste en que sirvamos de instrumento en las manos de Dios para llevar muchas almas que sean salvas y le glorifiquen.

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