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Estudio 673 - Hombre de Dios - 1 Timoteo 6:11, 12
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Thursday, 02 June 2011 08:04

Estudio 673

IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE ESTUDIO BIBLICO # 673 -IGLESIAS EN LAS CASAS

PASTORA EDITH CRUZ MARTES 1 @ 7 DE MARZO DE 2011

Tema:  “Hombre de Dios” I Timoteo 6:11,12

“Hombre de Dios” es un título que se le daba a un hombre que era profeta, así se describía a un hombre con conducta piadosa. Es una forma de llamar a un hombre que vivía para Dios. Pues el que vive para Dios su caminar debe ser según Dios lo quiera llevar. Había un Timoteo y una forma de cómo éste tenía que moverse. Era un hombre que hacía a los hombres pensar en Dios y glorificar a Dios. Así es como deben ser nuestras vidas. Para uno hacer que las personas piensen en Dios y lo glorifiquen uno tiene que hacerse ese hombre de Dios, un piadoso.  En su servicio para Cristo, Timoteo debía huir del envanecimiento, de la impureza (I Timoteo 4:5), de un espíritu de descontento, de codicias necias y dañosas y del amor al dinero.  Fíjate, que todo eso es el engaño del mundo, pero tú eres hombre de Dios, un hombre piadoso.  Timoteo debía cultivar el carácter cristiano que es lo único que se puede llevar al cielo.

Nuestro carácter cristiano es uno de justicia, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre. Así es un hombre de Dios. Si careces de estos elementos todavía no te has formado en lo que Dios quiere para ti.

1) Justicia, habla de rectitud e integridad en nuestros tratos con nuestros semejantes. Se nos olvida que hay que caminar en justicia siempre, todo el tiempo. El reino de Dios es justicia. No puedes caminar como el mundo, ni como aquel y el otro piensa; es en justicia que se camina.

2) La piedad refleja el carácter de Dios en aquel que la posee. El piadoso es aquel que es temeroso de Dios y apartado del mal.  (Job 1: 1, Juan 9: 31) Tu persona refleja a Dios cuando eres piadoso. Tus hechos reflejan a Dios. Tu forma de vivir refleja a Dios. En lo que piensas, mediante tus actos, en todo, eres un reflejo de Dios.

3) La fe es creer al que te llamó. Es fidelidad, tenerle confianza al que te llamó. Sigue la fe que es con la que mueves al que te ha llamado.

4) Sigue el amor y deja lo que no hay o no está en el carácter de Dios. Ese amor es el afecto a tu Dios.  Es el afecto a tu prójimo; el que ama deja ver a otros que en verdad ama. No basta con decir : “Ellos lo saben que les amo”, pues un hombre de Dios sigue el amor y por tal razón lo expresa.

5) La paciencia sigue al hombre de Dios. Esa firmeza, ese aguante bajo las pruebas. No importando los días que haya que esperar. Ese descanso en el Dios que nos sostiene. Esa fe que nos llena de paciencia.

6) Seguir la mansedumbre. Es esa disposición amable. No hay porqué estar tan agitado, Dios hará. 

Por estas cosas es que se le llama: hombre de Dios, pues se mueve como Dios. Es de esa humildad que tan solo la puede tener el que enseña a otros a conocer quién es Dios.

Como mencionamos al principio, Timoteo como hombre de Dios tenía que huir del envanecimiento, de la impureza, de un espíritu de descontento, de codicias necias y dañosas y del amor al dinero. Pero también tenía que pelear. El hombre de Dios pelea, compite de buena gana. Esto es como la competición atlética, es como competir en todo lo que se vive para ganar para Dios. El competir en la “buena batalla” es pelear, no es quedarse quieto. Esa “buena batalla” que se menciona en 1 Timoteo 6: 12 (y en 2 Timoteo 4: 7) es la fe cristiana, es la carrera que se relaciona con ella; es esa batalla. Muchos han quedado estacionados, estancados, que no se pueden mover en la carrera, no pueden competir en esta batalla de la fe, no mueven montañas y se tienen que rendir. Entonces no dejan ver el carácter de Dios en sus vidas. El hombre de Dios debe correr y competir bien en esta carrera. Hay que echar mano a la vida eterna. ¿Se va a dejar ir la vida eterna? Si no le echas mano a la vida eterna estás en un gran peligro pues el Diablo te la quiere quitar.

Corre mi hermano y mi hermana, compite, no te desanimes. Ya posees la salvación, pero hay que esforzarse para que nadie quite tu corona. El hombre de Dios está consciente de que está llamado a la vida eterna. Por tal razón, no se enreda en las cosas de este mundo. Pablo sabía lo que le tocaba vivir y quería que su discípulo Timoteo, no importando lo que a su vez también le tocara vivir, su fe siempre fuera puesta en Cristo, “A quel que resucita a los muertos.” Timoteo estaba destinado para que fuera un hombre de Dios en todas sus pisadas.

Puede que no sepas quién eres o qué haces aquí, por qué lloras o por qué sientes paz, pero hoy es para que sepas:  que eres llamado para que seas un HOMBRE DE DIOS, ese que hace conocer a Dios en la tierra. Amén.

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Last Updated on Thursday, 02 June 2011 08:17