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Estudio 498 - Somos Plantío De Jehová - Isaías 61:3
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IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE                                      ESTUDIO BIBLICO # 498- IGLESIAS EN LAS CASAS

PASTORA EDITH CRUZ                                                               MARTES 26  DE JUNIO @ 2 DE JULIO DE 2007

 

Tema: “Somos Plantío De Jehová”   Isaías 61:3

 

            Somos plantío de Jehová; fuimos creados para su gloria. Cuando Él nos creo estábamos en el pensamiento de Dios desde antes de la fundación del mundo.  No hay nada más grande en la tierra que el amor, es lo único que nos sostiene.  Nuestra lucha es hasta el final de esta carrera.  Somos un plantío de Jehová para gloria suya. Cuando Dios nos mira ve su gloria no a nosotros. Él no puede que somos “pequeñitos” o “pobrecitos” sino que somos gloria suya.  No somos árboles silvestres sino un plantío seleccionado por Jehová.  Nunca un hombre puede decir que la iglesia es suya sino plantío de Jehová para gloria suya.  A Él le satisface porque somos olor grato y nosotros tenemos que entender que tenemos que glorificarle constantemente. 

            Levítico 10:3 En medio de todo un pueblo Jehová es glorificado. En los que a Dios se acercan Él se santificará.  Así que si nos acercamos a Dios Él se santificará.  Cuando nos acercamos a Dios sucede algo.  Dios busca de nosotros la santidad porque un Dios santo tiene un pueblo santo.  A los hijos de Aarón se les olvidó que Dios se santificaría en ellos si lo buscaban en santidad.  A veces bajo tanta gracia pasan los días y se nos olvida que le servimos a Dios.  El pecado y la murmuración hacen que un pueblo completo se detenga.  Los hijos de Aarón se convirtieron en cenizas delante de Dios y Aarón no pudo hacer nada por detenerlo, ni siquiera  se le permitió llorar o defender porque cualquier palabra suya era levantarse en contra del Dios vivo. Cuando Dios ordena es peligroso, cuando no podemos ver cuando las cosas son santas hay juicios horrorosos y temibles. Cuando no se hacen las cosas como Dios ha mandado es quitarle a la Palabra de Dios.  Añadirle o quitarle a la Palabra es pecar, a Jehová le desagrada. Los juicios de Dios son fuertes.  Nosotros no tenemos nada por derecho sino porque Dios nos lo ha dado por su buena voluntad, por amor, no por derecho.  Tenemos todo por la gracia de Jesús.  Ninguno de nosotros tenemos derecho a quitarle o a añadirle al plan de Dios para nuestras vidas. 

            Salmo 1:3  En el creyente no hay esclavitud de nada. Lo que hagamos va a prosperar.  El pueblo de Dios camina hacia adelanteSomos árboles plantados no árboles silvestresSomos un plantío donde Dios se tomó todo el esfuerzo en hacer un hoyo profundo y plantarnossomos árboles escogidos de su propiedadDios que nos tomó, plantó, sembró, somos de su propiedad, protegidos y cultivados por Él.  No estamos aquí de puro gusto sino porque Él nos escogióSomos árboles donde Jehová nos buscó, nos sembró, nos dio forma y  nos libró de tanto mal.  No somos la escoria de esta tierra sino un plantío para gloria de Él.  En el poder de Dios nada está fuera de su alcanceToda planta que el Padre no ha plantado será quitadaDios nos plantó junto a corrientes de aguas entonces no tenemos por qué estar secos ni carecer de nada ni morir

            Hay ríos que fluyen como el perdón, la gracia y hay promesas para nosotros.  No somos cualquier cosa, somos árbolesEste plantío es lo que nos lleva a la eternidad, pero si no estamos plantados como árboles no vamos a tener eternidad.  En la vida del creyente hay provisiones que no fallan nunca porque  nuestro Dios siempre da provisiónÉl da su fruto en su tiempoCuando el hombre se deleita en la Palabra de Dios recibe instrucciones.  El “árbol” que lee la Palabra de Dios va a saber que tiene instrucciones de ella.  El que da su fruto en su tiempo es aquel que usa de paciencia en la hora del sufrimiento.  En nuestras pruebas debemos tener fe, la certeza de lo que no se espera, la convicción de lo que no se ve

            El hombre que tiene gracia da fruto y ese fruto es la sazón para el que lo come. Debemos saber que si somos árboles damos fruto y sazonamos la casa de Dios.  No hay ninguna razón para que el árbol se vaya alejando del que lo plantó.  El que quiere salir del plantío es porque deja a Dios y no quiere darle de su fruto a nadie.  Cuando un árbol no está en aguas profundas se va alejando de la casa de Dios y eso es triste.  El que tiene profundidad su hoja no cae.  Tenemos que dar nuestro fruto.  Somos un plantío, pero para algunos le es mejor decir que están fuera y nunca hacen el compromiso de unirse, no hay ningún sentido de responsabilidad.

             Debemos dar fruto porque somos parte del plantío.  Un árbol no se come su propio fruto sino que es para el que lo desea.  Para que Dios se glorifique tenemos que ser un árbol fuerte con buenas raíces.  Aquel que da su fruto nunca deja podrir el fruto en su árbol sino que lo reparte y mientras más da el fruto más va a prosperar.  Hay bendiciones para nosotros, pero muchas están escondidas en la cruz que tenemos que llevar, en la aflicción. Nuestras luchas nos preparan para poder obtener. En lo que vivimos está escondido nuestro prosperar, pero si huimos o nos quejamos no podemos prosperar.  Nuestras pruebas y tribulaciones pertenecen a la provisión del Cielo.  Todo eso viene de Dios, por eso tenemos que vivir en fe y con mucha paciencia,

            Salmo 92:12  El justo florecerá como palmera y crecerá como cedro; el justo tiene promesa.  El verdor de las ramas es un honor para la raíz.  Las ramas le dan honor al trabajo eficiente de la raíz.  Nuestra raíz dice qué fruto damos.  Nuestro hermano necesita de nuestro fruto.  Nuestro fruto no nos pertenece a nosotros.  A veces permitimos que los grandes chorros vengan a arrebatarnos nuestro fruto.  A veces en nuestro sufrimiento no permitimos que nuestro árbol siga creciendo porque no queremos tener paciencia y se nos olvida que somos árboles, plantío de Jehová para gloria suya.  Jesús fue destrozado para que nosotros fuéramos un plantío que diera fruto y curemos las heridas producidas por el pecado.  Entonces, ¿por qué no hemos de dar el fruto y ser esos árboles frondosos que debiéramos haber dado fruto ya? 

            Judas 12  Un buen árbol nunca más abre puertas a la rebelión sino que sabe lo que quiere. 

           Jeremías 17:7,8  Nosotros estamos plantados junto a las aguas entonces qué nos puede sacar de Jehová.  Mientras más se levantan contra nosotros nos hacen más fuertes y ponemos un carácter más determinado una convicción determinada porque el que confía en Jehová será como árbol plantado junto a las aguas.  Nosotros debemos ser un árbol escogido en el que se ha puesto mucho interés para plantarlo en el mejor terreno y junto a las corrientes.  Este árbol no le teme al calor ni al día de la sequía porque tiene suficiente agua.  Como árbol tenemos que ser hermosos para la vida, para los demás.  El árbol que siempre tiene hojas es el que va a dar fruto.  Si tenemos la fuente no hace falta la cisterna.   Nuestro árbol no puede depender de la cisterna porque un día ésta deja de ser.  Dejemos de ir a las cisternas vayamos a Dios.  Nosotros tenemos que llevar ese fruto siempre.  Amén.

             

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