• Register
Estudio 256 - Venciendo los obstáculos: David y Goliat - 1 Samuel 17:1-58
PDF
Print
E-mail

 

IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE                                                           ESTUDIO BÍBLICO  #256 -  IGLESIA EN LAS CASAS 

PASTORA EDITH CRUZ                                                                           SEMANA DEL 16 DE JULIO @ 22 DE JULIO DE 2002

 

Venciendo los obstáculos                                                                           

1ra Samuel 17:1-58  David y Goliat

 

Introducción:  Frente a nuestros ojos en muchas ocasiones hay grandes paladines, grandes murallas, grandes obstáculos.  Un enemigo enorme y bien preparado, como el que menciona la Palabra, Goliat del campamento de los filisteos.  Todo le ayudaba para vencer, era un gigante aparentemente muy bien preparado con un poderoso traje de batalla.  Mientras que David, el cuidador de ovejas que aceptó el reto de Goliat, era un joven de estatura normal y delicado, pero con el respaldo del Dios del Cielo.  Un joven que había herido y matado con su mano osos y leones en defensa de su rebaño.  Nadie pensó jamás que él derribaría a Goliat, ni aún Abner, general del ejército de Israel.  Para ver a aquel gigante, había que levantar la mirada, y él conociendo que le tenían temor, se levantaba a retar al pueblo de Dios.  Era un hombre experimentado en guerra, un paladín. Era el que enviaban para retar a cualquier contrincante escogido entre el batallón de Israel, para que el que perdiera entre los dos le serviría al ejército retador.  Aquel pueblo (Israel) estaba lleno de pánico, nadie se atrevía enfrentarse al reto de Goliat. Cuando Goliat vio a David, lo tuvo en poco, porque no lo creía su contrincante.  Aquel gigante estaba al frente de muchos cobardes porque Israel se había olvidado que Dios era su respaldo.  ¡Así se levanta el gran Goliat contra ti y se burla todos los días!  ¡Tenemos que vencerle, matarle sin ningún miedo! ¡Que comiencen los gigantes a temernos a nosotros!

Ese obstáculo que se pone frente a ti, se hace cada día más grande y te llena de preocupaciones.  Como es tan grande, parece que se levanta todos lo días contra ti y te grita. Te hace sentir que él existe y que le temes.  Pero tú, levántate hoy con una honda (no con una espada) y con una pequeña piedra, y hiérelo en la frente. Y cuando caiga, mátalo con su misma espada.  Vamos a conocer a este gran Dios, vamos a conocer su providencia.  Los grandes peligros salen cada día para traer temor y hacerte huir.  Este enemigo viene con todas las fuerzas en contra de nosotros, hace un plan organizado y comienza lentamente a llevar a cabo su plan de destrucción.  Los demonios no vienen con la intención de ser derrotados, porque de ser así serían castigados por Satanás.  De aquí es que se levanta un Goliat de diez pies.  Tu no ves estos demonios. Pero, ellos vienen y comienzan a destruir el matrimonio, luego el ministerio; y también guardan su ataque a tus hijos para unos años mas tarde, cuando comiencen en la adolescencia.  De ahí que comienzas a tener problemas con los hermanos de la iglesia, en el trabajo y con los vecinos.  El Goliat no viene para enfermarnos solamente, sino para traer todo mal, hasta la muerte. 

Satanás es el príncipe de esta tierra. Dios nos mandó a habitarla para que entendamos que nuestra providencia es Dios y ningún mal nos puede tocar cuando le creemos.  Satanás te pone pensamientos, te susurra cosas al oído y te dice: ¿Dónde está tu Dios?  ¿No te invade el temor?  Cuando los grandes temores nos arropan tendemos a huir.  El problema del miedo es que nos paraliza y dejamos de funcionar, viendo el problema cada vez más grande.  Tenemos que mirar a Dios, pero para verle, nuestro corazón tiene que ser manso y  que le crea día tras día. 

Se necesita un valiente que rete a Goliat, como David que conocía el poder de Dios.  El sabía que al enemigo hay que derribarlo sin ninguna pena.  David había llegado a aquel campo de batalla, enviado por su padre para saber como estaban sus hermanos mayores.  Anteriormente ya David había sido ungido como rey.  Dios estaba preparando el terreno para que entrara a reinar.  Él, teniendo conocimiento de esto, continuaba pastoreando las ovejas y haciendo los mandados de su padre.  Allí vemos su humildad. Cuando obedecemos y somos sumisos, entramos en los planes de Dios. Cuando David llegó a realizar su encomienda se encontró con toda esta situación entre los Filisteos y el ejército de Israel.  El problema es que cuando estemos en la batalla, cuando nos hemos decidido a hacer la voluntad de Dios se nos va a criticar como le pasó a David con su propio hermano Eliab, que oyéndole hablar se llenó de ira y le replicó a David.  Este hermano mayor de David estaba lleno de celos contra él, porque había sido el escogido y ungido para ser rey en Israel.  Cuando Dios nos llama, no es para que nos paralicemos ante la crítica o el temor, sino para que luchemos contra el gran gigante.  La gente habla mucho y critica, pero hace muy poco. Si no luchas contra tu enemigo, van a destruir al pueblo. 

David no era ambicioso, él estaba contento con lo que tenía.  Anteriormente a todo esto, David había ministrado con su música al rey Saúl, porque éste estaba siendo atormentado por un espíritu malo. 1 Samuel 16: 22,23  En este tiempo Saúl fue tocado por la sensibilidad del joven y llegó a amarle mucho.  Un hombre de Dios conquista los corazones.  Para el tiempo que David se va del lado de Saúl, no lo hace por miedo, sino porque tenía que cuidar sus ovejas.  Las Escrituras nunca nos dejan ver que David era soberbio, sino que era conforme al corazón de Dios.  Era un hombre bendito, lleno de amor.  Ejercía su ministerio musical y vocal con gran entrega y tuvo la alabanza y la adoración en sus manos.  Compuso cánticos que todavía hoy se escuchan. 

Tienes que tener en tu vida una firme determinación para la gran lucha contra ese gran Goliat que te quiere traer la vergüenza y la muerte.  David luchó también con el espíritu que atacó a Saúl el rey, y lo venció. Así lo hizo contra el gigante filisteo, Goliat.  Lo importante es la confianza que tengamos en Dios. Este pueblo le sirve al nombre de Jehová, “¿Y si Dios con nosotros, quién contra nosotros?”  David fue en contra del gigante en el nombre del Dios de los ejércitos.  De Jehová es la batalla y Él entregara en nuestras manos a nuestro enemigo.  Nosotros somos sus instrumentos.

Dios necesita que hagamos un mandado.  Aceptémoslo con humildad para que lleguemos a ser un instrumento en Sus manos.

Attachments:
FileDescriptionUploaderFile sizeDownloads
Download this file (#256Pred29mayo02- Venciendo los Obstáculos.pdf)#256Pred29mayo02- Venciendo los Obstáculos.pdf Administrator62 Kb366