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Estudio 306 - La Tentación de Pedro y su levantarse - Lucas 22:31
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IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE                                                             ESTUDIO BÍBLICO #306 - IGLESIA EN LAS CASAS                        PASTORA EDITH CRUZ                                                                                                  SEMANA DEL 8 @ 14 DE JULIO DE 2003

 

 “La Tentación de Pedro y su levantarse.” - Lucas 22:31

 

       Detrás de cada guerra, sea cuál sea, Satanás está.  Tenemos que saberlo y entenderlo, que nuestra lucha es con Satanás, por eso tenemos que vivir conscientes de lo que dice la Escritura.  Pues el diablo está detrás de cada divorcio, de cada vicio, de cada mala decisión que tomamos, etc.   Él siempre está buscando cómo destruir nuestras vidas, día y noche, para después que te destruya burlarse de tí.  (1 Pedro 5: 8)  Pero la Iglesia tiene tres poderosas armas para romper con los planes de nuestro enemigo el diablo:  el ayuno, la oración y conocer las Escrituras.  Si conociéramos las Escrituras sabríamos qué hacer cuando el mal nos asecha. (2 Timoteo 3: 16,17)  Pero lamentablemente,  casi siempre hacemos otra cosa, buscamos a otro para que nos escuche y nos aconseje. 

       Mientras los apóstoles discutían sobre lo que era superficial, quien sería el mayor entre ellos (Lucas 22:24),  Satanás buscaba como podía destruirlos uno a uno.  Y posiblemente dijo:  “Atacaré al más vulnerable, al más fácil, ¡Atacaré a Pedro! ” (Lucas 22:31)  Satanás pidió eso y se le concedió.  Cuando nos convertimos de nuestros malos caminos,  Satanás comienza a hacer planes para ver cómo nos hace retroceder y como nos puede destruir.   Entonces,  busca lo más frágil, lo más vulnerable en nosotros.  Es por eso que tenemos que estar consientes de quienes somos y como somos.  En medio de los apóstoles ya Satanás había destruido a uno (a Judas), ya lo había tumbado, pues lo conquistó por sus ambiciones, por su avaricia.  Satanás había observado bien a Judas, descubrió su mal, sus tendencias al mal, las cuales usaría para destruirlo.  Por eso debemos examinarnos y renunciar a lo que nos puede hacer caer.  (2 Corintios 13: 5 )

       Ten en cuenta que lo que Satanás sugiere a nuestros oídos, a la mente, tú lo puedes resistir.  Cuando cedes es porque te place, pues ninguna tentación es sobrenatural, todas son humanas, pues con la tentación tenemos siempre la salida para que podamos soportar (1ra Cor. 10:13).  Día y noche él está acusando a los hijos de Dios delante del trono sobre el carácter, sobre nuestras malas obras, sobre la murmuración, etc.  No le demos lugar al diablo.

       Iglesia, no existe ninguna razón para ceder ante la tentación.  ¿Es tan grande la pasión para pecar?  ¿Por qué ceder si luego vamos a llorar y a lamentar?  ¿Si luego será la vergüenza  ¿Serán más grandes la vil tentación y el deseo hacia lo malo que el amor de Jesús?  ¿Entregaré yo mi vida al mal así porque sí?  Consideremos que el Padre quitó la desgracia de nuestras vidas.  Me ha cuidado, me ha dado vida eterna, quitó la maldición (Gálatas 3: 13, 14) y todos los juicios.  Entonces, ¿cómo yo voy a ceder a la tentación si el Padre me ha dado tanto?  Pesemos en balanza cual es más grande, ¿la tentación que el diablo nos tiende para destruirnos o el amor que el Padre ha tenido con nuestras vidas?   El Padre prepara todo lo que es puro, todo lo bueno.  Él es justo, fiel.  Por el otro lado, Satanás prepara con traición, con burla, con todo lo que es sucio, prepara para todo lo que te va a causar vergüenza, dolor, daño para ti y para los que están a tu alrededor. 

       Dentro de nosotros hay una batalla de la carne y el espíritu y es más fácil ceder a todo lo que es carne.  Cuando cedemos vamos rumbo a la destrucción, y después al pasar el tiempo decimos, “Fue que no pude.” No debe ser.  Pues hay algo que se llama “tiempo”, y el “tiempo” trae la vejez y junto con la vejez se van las fuerzas, el ánimo, el deseo de hacer lo bueno, la capacidad de poder actuar bien que se va con los días, y Satanás vino y destruyó lo que era el plan de Dios, el plan perfecto.  No te engañes tú mismo. Sucede que decimos que lo que es correcto es lo que nosotros pensamos y creemos.  Pero eso es producto de nuestro orgullo.  Y a veces nos convertimos en el apoyo de lo que está mal.  No apoyes nunca lo malo, porque cuando lo hacemos estamos diciéndole al mal, “Ven entra a mi casa.”  Aunque te digan que eres muy estricto, que eres muy fuerte, no permitas entrar el mal a tu casa, porque Satanás viene para matar, robar y destruir.   (Juan 10: 10)  

       Pedro no entendió lo que Jesús le advertía, “Pedro, Satanás te ha pedido para zarandearos, pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte.”  Y pensar que nosotros tomamos la vida como si fuera tan fácil y la luchamos a flor de piel y pasamos la vida como un juego y los días como si nada, y nos olvidamos de Dios, de los dones que nos da, de los ministerios.  Y muchos se ocupan más en jugar con la tentación que en vencerla.  Pedro fue el hombre que Dios llamó para levantar la Iglesia, darle forma, cuidarla.  Pedro formaría la iglesia de aquel tiempo para que existiera hasta el día de hoy.  No podía darse el lujo de caer y seguir derrumbado.  Ni tu, ni yo tampoco.

       Debes abrir bien tus ojos y entender cuál ha sido el plan de Dios para tu vida.  Que nadie me turbe, que ni mi propia carne me arrastre, ni mis deseos, ni mi mal.  ¡Que nada destruya lo que el Padre ha escogido para mí!

       Pedro era un hombre fogoso e impetuoso, pronto a contestar, pronto a decir y opinar. Eso Satanás lo tomó como ventaja y caminó detrás de él para destruirlo.  Por tal razón debemos de entender que nuestra lucha no es contra carne y sangre sino contra principados, demonios (Efesios 6: 11,12), contra tanto mal, para que no alcancemos, para que no lleguemos, para que perezcamos a mitad de camino, para que no lleguemos hasta el fin y nuestros sentimientos se confundan.  No le demos oportunidades al enemigo.

       Satanás viene a robar, y algo muy importante que quiere robar es la fe.  Si logra destruir tu fe ya no agradarías a Dios, porque sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).   Jesús le dijo a Pedro, “Yo he rogado para que tu fe no falte.”  Porque si tu fe faltara ya no hay nada mas que hacer, porque cuando no tenemos fe, no podemos mover la mano de Dios, pues la mano de Dios sólo la mueven los justos que tienen fe.   El que se acerca a Dios es necesario que le crea, y para creerle hay que tener fe.   Que digas como Pablo, “He guardado la fe.”

       Doy un consejo a los padres: levántense a orar y luchar con armas espirituales por sus hijos, pues Satanás los ha pedido para zarandearlos y ustedes no le pueden seguir el juego a Satanás. 

       Jesús continuó, “Pedro vas a caer, pero cuando te levantes ve y confirma a los hermanos.”  Que la tentación no nos turbe, de hecho, no hay ninguna razón justa para caer en la tentación, pues Dios quiere que seas firme, que seas estable.  Aunque parece que a muchos se les hace fácil dejar el camino del Señor, pero muy difícil les será el día que tengan que dar cuenta.  Hermano, Satanás está vencido porque Jesús lo venció por ti, así que si hubieras caído levántate y luego que te levantes mira la mano del Dios grande que se extiende hacia ti. Que perezca el mundo si quiere, pero que tu alma no se pierda sino que seas salvo y victorioso para la eternidad.  Amén.

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