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Lección 1: Esdras 1

Lección 1: Esdras 1

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Iglesia Cristiana Mega Zoe

Estudios Bíblicos del Viejo Testamento

Libro: Esdras

Lección 1: Esdras 1

  1. El edicto de Ciro para la edificación del templo.
  2. Y en el primer año de Ciro rey de Persia, el Imperio Persa, que incluía Persia (hoy Irán), Media, Babilonia y Caldea, con muchas dependencias más pequeñas fue fundada por Ciro en el año 536 antes de Cristo.
  3. Para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías (Jeremías 25:12, 29:10).
  4. Esta referencia es una afirmación entre paréntesis del historiador, y no formaba parte del edicto de Ciro. Jehová Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra.
  5. (Daniel 4:1) El Imperio Persa era el poder gobernante más grande del mundo de aquel entonces. Me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén.
  6. Josefo dice: nos proporciona la prueba indisputable de que Ciro había visto, probablemente por medio de Daniel, su venerable primer ministro y favorito, aquellas profecías en las cuales fueron claramente predichas, doscientos años antes que él nacería, su nombre, su carrera victoriosa y los servicios importantes que prestaría a los judíos. (Isaías 44:28)
  7. La existencia de predicciones tan maravillosas le hizo reconocer que todos sus reinos eran dones que le fueron conferidos por “Jehová Dios de los cielos”, y le incitaba a que cumpliera el deber que le había sido impuesto mucho tiempo antes de su nacimiento.
  8. Esto fue la iniciativa y el origen del gran favor que hacía a los judíos. La proclamación, aunque salió “en el primer año de Ciro”, no tuvo efecto sino el año siguiente. ¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo?
  9. El intento del decreto fue el de conceder pleno permiso a todos los desterrados judíos, en todas las partes de su reino, quienes así deseasen para regresar a su propio país, como también el de recomendar, que ayudasen a los pobres y debilitados en su camino, y que contribuyesen liberalmente para la reedificación del templo.

  1. “Entonces se levantaron las cabezas de las familias”. Naturalmente tomaron la delantera en este movimiento los jefes paternales y eclesiásticos del cautiverio último; los de la tribu de Judá y Benjamín, con algunas de las otras tribus (1 Crónicas 9:3), quienes conservaban su afecto por el culto “puro” a Dios, y el ejemplo de aquellos fue seguido por todas los compatriotas cuya piedad y cuyo patriotismo eran bastante poderosos para que ellos hiciesen frente a los distintos desalientos inherentes a la empresa.
  2. Los que regresaban, eran ayudados por multitudes de sus compatriotas cautivos, que nacidos allí por vínculos de familia o por la posesión de propiedades, optaron por quedarse.
  3. También que sus amigos y vecinos asirios, sea por una disposición favorable para con la fe hebrea, o por una imitación del proceder de la corte, mostraron entusiasmo, buena voluntad y gran liberalidad en ayudar y alentar los propósitos de los emigrantes.
  4. Ciro devuelve los vasos sagrados. Ciro sacó los vasos de la casa de Jehová. Los vasos grandes y magníficos, y, si éstos hubiesen sido quebrados (2 Reyes 24:13) el oro se forma, y queda como si nada le hubiese hecho daño.
  5. Todos los vasos de oro y de plata, cinco mil y cuatrocientos. Los vasos aquí mencionados ascienden al número de 2, 499.
  6. Por lo tanto, es probable que no se mencionen sino los vasos más grandes, mientras que el inventario de todo, incluyéndose grandes y pequeños, alcance la suma total indicaba en el texto.
  7. Sesbassaar, príncipe de Judá. Zorobabel hijo de Salatiel (Esdras 3:8; 5:16).
  8. Nació él en Babilonia y se llamaba por el nombre de su familia Zorobabel, que quiere decir “extranjero o desterrado” en Babilonia.
  9. Sesbassaar, “adorador del sol”; era su nombre dado en la corte, como así otros nombres fueron dados a Daniel y a sus amigos.
  10. Entre los desterrados era reconocido como príncipe heredero de Judá. Los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusalén.
  11. No todos los desterrados judíos abrazaron el privilegio que el rey les concedió. Muchísimos de ellos, nacidos en Babilonia, prefirieron continuar en sus hogares cómodos a emprender un viaje largo, costoso y peligroso a una tierra desolada.

  1. Tampoco fueron de una vez los que regresaban, pues la primera compañía de ellos fue con Zorobabel, otros más tarde con Esdras y un gran número con Nehemías en una fecha todavía más tarde.

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