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Lección 07: Ester 7

Lección 07: Ester 7

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Iglesia Cristiana Mega Zoe

Estudios Bíblicos del Viejo Testamento

Libro: Ester

Lección 7: Ester 7

  1. Vendidos estamos yo y mi pueblo para ser destruidos.
  2. El banquete tenía un por qué.
  3. Era la gran lucha que Ester, llevaba a favor de su pueblo.
  4. ¡Qué tiempo de espera para este día de triunfo!
  5. Por tercera vez, el rey le dice a Ester que diga la petición, y con la misma pregunta: ¿Cuál es tu petición… y te será concedida?
  6. ¡Qué gran espera!
  7. Ester sorprende al rey con la petición de preservación para ella misma y para su pueblo.
  8. Sorpresa para el rey: ¿Quién quisiera matar a la reina?
  9. Ella se pone en primer lugar, no por orgullo, sino para llegar al rey más profundo, había un amor que les unía.
  10. ¿Quién sería el atrevido que le quería poner las manos a la reina preferida?
  11. Si mataba al pueblo.
  12. Y si para siervos y siervas fuéramos vendidos, me callaría…
  13. Pues el rey con la renta (de los esclavos) podía sacar provecho, Ester no hubiese dicho nada, por esta fuente de ingreso para el rey.
  14. Con la muerte de los judíos esclavos, el rey no va a sacar nada, en realidad va a perder súbditos fieles que trabajen para bien del país.
  15. Amán pudiese dar a la tesorería del reino todos los talentos posibles, no compensarían la pérdida de los servicios de ellos. (3:9)
  16. Además, Dios les libraría.
  17. Gran sorpresa para el rey, qué lejos estaba de información de parte de Amán. (3:8) Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo…y no guardan las leyes del rey…
  18. ¿Quién es y dónde está el que ha ensoberbecido (engreído, soberbio, orgulloso, estirado) su corazón para hacer esto?
  19. A veces, nos quedamos asombrados cuando se menciona un pecado del que nosotros mismos somos culpables.
  20. Asuero se asombró de la perversidad de la que él mismo era culpable “al consentir” en firmar el terrible edicto contra los judíos.
  21. Asuero desconocía que Ester era judía; por tanto, no sabía a qué pueblo se refería ella.
  22. Asuero entiende que ella es judía, que el pueblo son los judíos.
  23. Lo que Ester dice, Asuero lo entiende y ¿quién es Amán? que por lo que dice Ester, es judía.
  24. Amán se da cuenta en seguida del peligro que le amenaza. Se turbó Amán delante del rey y de la reina.
  25. ¡Buen motivo tenía para turbarse al tener a la reina por “fiscal”, al rey por juez y a su propia conciencia por testigo!
  26. El rey da orden que un ofensor sea ejecutado y luego el rey se levanta, es señal de que no hay que esperar misericordia.
  27. Aún el acto de levantarse repentinamente airado, era pronunciar la sentencia.
  28. Se va al huerto, lo que Ester le habló lo llenó de coraje, viendo como aquel Amán en quien él confiaba “buscaba lo suyo propio”.
  29. Como primer ministro lo había favorecido y lo incitó a firmar un edicto tan cruel contra los judíos en el que quedaba incluida su reina.
  30. Confió a ciegas en Amán.
  31. Amán, que conocía bien al rey, interpretó correctamente su actitud (por su autoridad de rey) y sabía lo que le venía encima, la torpeza le llegó, se lanzó sobre la cama pidiendo misericordia.
  32. Pensó que podía salvar su vida pidiendo clemencia, pues pensaba que una intervención misericordiosa de ella podría prevalecer contra la ira del rey.
  33. Día vendrá en que los que odian y persiguen a los elegidos de Dios, querrían haber sido sus amigos y protegidos.
  34. Vuelve el rey a la mesa y todavía le da más coraje con la escena que contempla.
  35. Interpreta mal la postura de Amán, piensa que se propone asaltar a la reina en el propio palacio y da inmediatamente orden de ejecución.
  36. Después de cubrirle el rostro, un reo es indigno de mirar más el rostro del rey (en quien Asuero había confiado tanto) ya es sentencia de muerte, descubren al rey lo de la horca que había preparado para Mardoqueo. (6:14)
  37. Seguramente que Harbona había visto la horca cuando fue a casa de Amán para traerlo al banquete. (6:14)
  38. El rey dio orden de que colgasen a Amán en la horca; así se hizo, con lo que se apaciguó la ira del rey.
  39. Así fue la victoria del ayuno y la oración de la reina Ester, lágrimas de dedicación, abnegación de ella para un pueblo que ella le servía, no era el pueblo que le servía a ella.

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